Algunas personas creen en el Destino como una suerte de Dios que controla todas las vidas y las cosas que pasan. Aceptan con resignación todo lo que pasa y se hacen poco esfuerzo por emprender cualquier empresa, ya que el exito o fracaso de esta sólo depende del Destino.
Otras personas adjudican esta propiedad a Dios. Las religiones hablan de una Omnipotencia divina, algo asi como el poder que Dios tiene de acerlo todo. Según esto, todo es parte del deseo de Dios, y tampoco hay ningun medio de evitarlo.
Sea el destino, la suerte o Dios, afirmar que nada podemos hacer contra las controversias de la vida equivale a decir que nuestras vidas no tienen ningun sentido. Si pienso que un poder mas alla de mi, manipula cada movimiento de mis dedos y escribe en este momento, haría que la discrepancia de las ideas sea absurdo. Pues al fin y al cabo, todas las ideas vendrían de un sólo de un poder.
La historia bíblica del pecado se vuelve asi sólo en un teatro en el que Dios "planificó" que el hombre pecara. Pero aunque la omnisapiensa de Dios le permitió conocer que el hombre pecaría, no significa que él lo haya planificado asi. Mas aún, Él podría haber eliminado la tentación del árbol eliminando así también la posibilidad de que el hombre se equivocara. Yo veo este pasaje como la historia en que le digo a mi hijo que no haga, algo sabiendo de antemano que el, tarde o temprano, lo va a hacer. Y también de esta forma puedo entender la omnisapiensa divina. Así, si yo que soy mortal y muy limitado, soy capaz gracias a mi razón de anticiparme a los hechos en muchos casos, un ser digamos, solo dos veces superior a mi, podrá anticiparte a los hechos con una efectividad doble que la mía, mientras que un ser mil veces superior, podrá hacer lo que nosotros llamamos "ver el futuro". ¿Cuanto será entonces la efectividad de las predicciones de un dios perfecto, infinitamente superior a nosotros?
Pero exactamente de esto se trata el relato biblico de la caída del hombre, de que Dios deja al hombre elegir su destino, y de que el hombre elige -por gusto- no obedecer a Dios. ¿Porqué tantos aprecian la salida del paraíso como tan abominable, si no es lo que nos sucede en cada familia, cuando se van los hijos?. La biblia no sólo contiene relatos en que Dios cumple su voluntad, sino que tambien los hay en los que Dios cambia de opinión y perdona al los hombres cuando cambian la dirección sus actos.
Para nombrar algunos:
- en Génesis, Dios "se arrepintió de haber creado al hombre"
- en Génesis, Dios dijo que si en Sodoma y Gomorra hubiera alguien bueno El cambiaría de opinión respecto a destruirlas.
- en Éxodo Dios dió a Faraón muchas oportunidades de dejar libre a los israelitas.
- en Jonas, Dios perdono a Ninive cuando se arrepintieron tras la predicacion de Jonas.
- en los evangelios, Jesús estuvo en contra del lapidamiento de una mujer adúltera que la ley de Moisés condenaba, y no porque fuera inocente sino cuando "fue capturada en el acto". Luego Jesús le dijo "no peques mas".
Pero este asunto resulta confuso, pues hay muchas cosas en las que parecemos estar "predestinados"
Así es, hay muchas cosas que no podemos cambiar, como nuestro aspecto general, el lugar donde nacimos, la familia que tenemos, nuestras herencias.
Esas son nuestra destinación o nuestra suerte, pero podemos oponernos a esta en muchas formas: si nuestro destino original fue ser huérfanos y no tener familia, podemos formar nuestra familia con valores en su importancia. Si nacimos en un país pobre podemos emigrar a uno rico, si estamos en desacuerdo con nuestra sociedad podemos buscar una mas justa o luchar por cambiarla. Aún en los aspectos mas básicos, el hombre se muestra en desacuerdo con su naturaleza que lo predestina y trata de modificarse. Así vemos como muchas personas de tez blanca, tratan de ser más oscuras, y oscuras mas claras, bronceándose al sol o evitándolo, pintando su cabello, etc. , los altos quisieran ser más bajos y los bajos más altos, incluso en la sexualidad es en muchos casos evidente esta inconformidad con nuestra naturaleza y los intentos de cambiarla.
La lucha por modificar nuestro destino entonces, comienza a nivel físico, cuando la creatura crece y se desarrolla desde animal de cuatro patas a dos, desde comunicación básica hasta el dominio del lenguaje. Sólo ya en un nivel superior, es cuando se manifiesta el malestar que surge como la manifestación de los aspectos aparentemente inmodificables. Este malestar es simplemente subjetivo, pues resulta en muchos casos temporal, pues ninguna desicisión es absoluta, sino que por el contrario es un tanteo de posibilidades que a medida de que se logran van presentando nuevas posibilidades en las que hay que decidir, evaluar y retomar medidas para nuevas decisiones.
Buen tema! Super interesante :)
ResponderEliminar