viernes, 19 de marzo de 2021

TDAH: Sociedad, feminismo, igualdad y masculinidad.

La evolución técnica que nuestra sociedad ha experimentado, especialmente desde hace sólo algunos cientos de años, ha transformado la estructura social a tal forma, que la figura del guerrero montado en un caballo, se ha convertido en la del hacker frente a su computadora. El herrero, gordo y fortachón con su sucio delantal de cuero que forjaba espadas y armas en hierro con la destreza que el martillo y el yunque le podían aportar, se ha trastocado en la imagen del científico que explora átomos y microorganismos en la búsqueda de una dominación más efectiva. La mujer servicial, cocinera y madre, encargada de la ropa y pequeños utensilios, ha alcanzado la libertad de escojer su destino y participar casi en cualquier oficio o profesión que puedan realizar sus compañeros masculinos.

Evadiendo los remansos de resistencia donde los hombres (machos) aún utilizan leyes, religiones y tradiciones para mantener su hegemonía, el mundo civilizado ha entendido que la igualdad sexual, racial o étnica, cultural, etc. es una parte esencial de nuestra evolución hacia un mundo mejor.

Pero aunque estemos de acuerdo en que estos cambios han contribuído a los avances de nuestra sociedad, hay remansos biológicos aún inexplicables que todavía se resisten a aceptar este nuevo cielo con el que estamos soñando. Este es un tema amplísimo que podría convertise en una disciplina, pero en el presente texto quiero dedicarme al caso que me implica y que me ocupa: TDAH = Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

El que no lo conozca, le sonará tan lejano como pueda ser la diabetes, la hipermetropía o la epilepsia: enfermedades raras que algún conocido tiene, o que alguna vez leyó o escuchó en algún programa. 

Básicamente, el TDAH se manifiesta en niños de edad escolar, que al no poder concentrarse presentan problemas con sus notas y/o "sabotean" las clases del profesor y reclaman la atención de otros niños. Tiene una incidencia casi 4 veces mayor en los varones, mientras que si se presenta en las chicas, comunmente se habla de TDA, es decir, déficit de atención sin hiperactividad. Esto conlleva a la grave consecuencia que mientras los niños con el síndrome son "molestosos en clase", las niñas son sólo "soñadoras" o distraídas, lo que les genera menos problemas.

Aunque el tema parece un fenómeno reciente, hay buenas razones para creer que existe desde tiempos remotos. Los niños con TDAH no tienen menos inteligencia, sino que por el contrario en la mayoría de los casos estan por sobre el nivel normal de coeficiente intelectual y aun así no son capaces de aprobar con exito las evaluaciónes de nuestro sistema educativo sin ayuda especial.

Mis tiempos de escuela fueron bastante problemáticos, y aunque en esos años 1970 - 90 poco se conocía del tema, se me etiquetaba como "niño hiperquinético", inquieto o simplemente fastidioso. En mi escuela de los tiempos dictatoriales de Pinochet en Chile, tirones de oreja, castigos, sanciones y llamadas a mis padres eran frecuentes. Tampoco la escuela dominical me amaba demasiado, la iglesia no comprendía el comportamiento de este "niño malo". Este mal comportamiento, desapareció por completo cuando mi familia emigró a Venezuela.

Ahora, cuarenta años mas tarde, cuando la historia se repite en mis hijos, a los cuales se les ha diagnosticado el "trastorno" de la atención y en la escuela alemana tienen muchos problemas, me da por pensar si una escuela en Venezuela también haría desaparecer estos problemas en ellos. Casi podría apostar a que sí, aunque poco pueda ganar en esta apuesta, ya que mas que analizar el entorno a escala nacional, tiene mas sentido observar las diferencias aplicables, a fin de repetirlas hasta donde sea posible para ayudar a estos niños.

La observación de estas diferencias locales, también se puede aplicar a una observación temporal, donde el fenómeno TDAH todavía no aparecía, como la historia antigua o el medioevo.

En ambos casos (local y temporal) podemos concluír que el fenómeno más que un cambio biológico que está provocando niños problemáticos, se trata de un cambio social en el que niños que antes (o en algunas sociedades) resultaban apreciados, actualmente (y en otras sociedades), resultan ser un trastorno, síndrome, fenómeno o problema. Lo más injusto es que todas estas nominaciones, etiquetan al niño y no señalan de modo alguno el descaje que la sociedad moderna está provocando en los individuos al rechazar falcultades que en otros ámbitos resultan apreciables.

Ya que el fin de estas notas es sólo organizar el conocimiento general sobre TDAH y sensibilizar un poco sobre el asunto, debo incurrir en el error de simplificar demasiado el asunto: TDAH son niños extremadamente inquietos, con arranques de violencia o agresividad pero inteligentes, y en más de los casos con coeficientes intelectuales sobre los normales.

Por su inquietud, es muy importante estimularles en el ejercicio físico. Después de menos de una hora de estudios sentados en una mesa, necesitan movimiento, y no basta rotar la cabeza o levantar las manos en sus pupitre, sino que lo mejor es algo que ponga el corazón en marcha, sudar un poco.

Tampoco debemos estigmatizar la agresividad como un mal, sino que es necesario entender que durante millones de años ha sido la agresividad la que como especie, nos ha permitido sobrevivir, forjando la cultura, siendo los mas agresivos los mejores cazadores y los mas bravos guerreros. Hoy por hoy, la igualdad de géneros no sólo ha permitido a la mujer la integración casi total en la sociedad, sino que también ha feminizado muchos puntos en los que antes, la presencia estrictamente masculina, definía comportamientos mas activos y hasta violentos.

En primer lugar tenemos la escuela, que al hacerse masiva, fue sacando del pensum todo lo que amerita atención especial, dejando preferentemente aquellas materias teóricas que se presten al modelo auditorio-presentador. Así caben mas estudiantes por aula, que reciben un bombardeo informativo (algo así como ver televisión), dejando poco lugar a las opiniones, el intercambio, el movimiento y la actividad. En la nueva escuela los estudiantes se sientan, escuchan y anotan, el profesor de pie, diserta, dicta y manda. El niño TDAH no cabe en este modelo, quiere moverse, divertirse, cambiar de temas, pregunta incansablemente, no anota nada, hace chistes, confía en sus instintos y en su memoria. Resulta un guerrero triste atado en su silla en la clase.

Por otro lado tenemos el entorno general, que al asexualizarse, eliminó la brutalidad de las distracciones, dejando de lado los deportes como el boxeo, la lucha, etc. fomentando actividades mas "tranquilas" como el tenis de mesa, las damas chinas y las corales. Las peleas al salir de la escuela, ya no son tan comunes. La escuela, extensión del brazo armado del estado, se cuida de amonestar fuertemente estas actividades, mientras que en la antigua educación griega, eran parte del pensum. La vieja consigna "mente sana en cuerpo sano", se conforma con unos escasos movimientos una o dos horas por semana en una materia deportiva que ha adquirido rasgos de electiva, o de poca importancia.

La explosión tecnológica que en menos de 20 años nos convirtió de homo-tecnicus en homo-smartphonus, ha permitido convertir una gran variedad de aparatos como la televisión, el tocadiscos, la videocasetera, la máquina de escribir, la calculadora, la mesa de dibujo, la consola de videojuegos y demás en un sólo minúsculo aparatito que cabe en nuestros bolsillos y hasta se puede usar como pulsera. Estos adelantos, aparte de ser maravillosos y positivos, esconden una terrible desventaja: se nos vuelven inprescindibles, como los anillos con el que los ciudadanos de Vortex pueden consultar al Oráculo en el fim de John Boorman "Zardoz".

Si antes de la pandemia del virus del corona, aun algunos padres se podían mantener renuentes a dar a sus hijos una computadora o un smartphone, la obligada educación a distancia nos ha empujado a aceptar estos aparatos como parte fundamental de la educación del niño. Si este acceso se mantiene incontrolado, en niño gasta valiosas horas de su vida sentado frente a las pantallas, en chats, videosharing,  juegos en red y demás ofertas. Aunque aun faltan estudios científicos que determinen los efectos del uso de estas nuevas tecnologías, muchas de ellas saltan a la vista: los niños tienen una comprensión intuitiva de los nuevos sistemas bastante superior a sus ascendientes, aunque por otro lado padecen una dependencia adictiva que a todos resulta preocupante, aunque nadie pueda determinar muy exactamente porqué.

Gracias a la crisis actual por la pandemia del corona, la escuela a distancia y por internet, ha terminado de sedentarizar la educación, convirtiendo el ya bien inmóvil modelo de exponentes-oyentes, en un salón de clases presencial, por un video a distancia donde "por razones técnicas" los niños pueden oír mientras el profesor puede apagar los micrófonos de todos los participantes "a placé". Y las tareas ni se dictan ni se escriben en la pizarra, sino que los niños tienen que bajar de algun servidor algún documento que contiene los trabajos a realizar. Esta inhumanización, termina por desarticular la ya golpeada personalidad del niño con TDAH.

El uso de medicamentos, que antes no existía, resulta hoy en día la mejor alternativa que la ciencia médica nos presenta para tratar el TDAH, para convertir al niño hiperactivo, en un niño tranquilo y dócil que acepta su destino de fijación al pupitre escolar con estoicismo forzado quimicamente. 

Y es aqui donde caemos en la contradicción que la nueva sociedad se esta armando: renegar de nuestro origen animal -aunque sea la ciencia quien haga incapié en esto-, para convertir al ser humano en un ladrillo inmóvil que forme parte de su muro. El niño que salta, reacciona, habla y se mueve, se convierte en un niño padecedor de un síndrome que debe ser atendido clínicamente, pues de lo contrario -y a pesar de su inteligencia- esta condenado a fracasar en el sistema.

¿No será el niño con TDAH realmente un revolucionario fisiológico que atenta contra un sistema inoperante, incapaz de atender al ser humano como tal, y que sólo quiere mantener el modelo de una sociedad igualitaria, donde la igualación sea simplemente en base a la mayoría (los borregos para Nietzsche) y no al individuo?

¿Que necesitamos para convertir el aula escolar en una universidad de ideas y libertad, donde cada cual encuentre su camino de una forma mas democrática? ¿Es realmente algo tan dificil?

Y en este sentido, me refiero a medidas simples que puedan ayudar a los niños en general y en especial  los con TDAH como más actividad física, mas diálogo y menos monólogo, mas compañerismo y menos competencia. Hemos llegado al punto de aceptar la homosexualidad como algo incuestionable, mientras que la masculinidad se esta volviendo un problema que debemos tratar clinicamente.

¿Qué tan distante estamos de lograr una escuela moderna, adaptada a las necesidades tanto de nuestra sociedad como las del individuo que la conforma, sin tener que recurrir a la masivización y modelación irruptiva del induviduo a ideales ajenos a nuestra humanidad? Creo que no estamos tan distantes, hace falta una revolución, una revolución del sistema educativo, la hiperactividad no es un trastorno del individuo sino de la sociedad y muy, pero muy especialmente, de la escuela, que es donde estos niños tienen problemas, mientras en el trabajo y la universidad se vuelven "normales" y hasta en muchos casos exitosos.

¿Padecen realmente los niños con TDAH un sindrome que se debe tratar clinicamente, o son solamenten las mariposas negras que sobrevivieron a la contaminación industrial en la Inglaterra (Bistom Betularia)?

El maltrato e incluso el tratamiento a los niños con TDAH sería equivalente a que en una sociedad de estas mariposas se tratara mal a las mariposas negras, o se les medicamentara para que fueran blancas. Es el dilema de los X-Men, el rechazo a los diferentes solo por que son diferentes. Luchamos por los colores y los sexos, pero no por las aptitudes. Para nuestra nueva sociedad, los niños muy activos son un sindrome y un problema.